El aparato reproductor femenino, además de la creación de óvulos que permiten procrear y tener hijos, cuenta con un suelo pélvico soportado por la vagina. La pérdida de este soporte y todos los trastornos funcionales que comporta es una de las principales razones para someterse a una vaginoplastia. Algunas mujeres pueden sufrir algunas alteraciones que denoten lo que se conoce como relajamiento pélvico. Un diagnóstico adecuado a tiempo y una intervención correcta puede permitir a la paciente recuperar su ritmo de vida anterior a las molestias que había empezado a sufrir debido a este tipo de disfunción. También tiene finalidades estéticas para aquellas personas que quieran cambiar el aspecto de su vagina.

¿Qué es la vaginoplastia?

La vaginoplastia es un tipo de intervención que se realiza en la clínica y que tiene un objetivo muy claro: devolver a un tono muscular a una vagina que lo ha ido perdiendo por diferentes razones, como el paso de los años o causas genéticas entre otras, reduciendo por ende el diámetro de dicha vagina. Además del vaginismo, el objetivo es dotarle de mayor fuerza para que pueda realizar cualquier tipo de contracción, como antes de la disfunción. En los últimos años, este tipo de operación ha ido ganando popularidad entre las mujeres hasta el punto de dar mayor confianza en sus cuerpos a estas mujeres. De hecho, también se utiliza en muchos casos para recuperarse de un parto o, en cambio, de una episiotomía. En el ámbito de las relaciones sexuales, la pérdida del diámetro de la vagina también va asociada a un aumento de la fricción en el momento del coito. Al mismo tiempo, esta cirugía ha despertado un debate realmente interesante entre aquellos que están a su favor y aquellos otros que, en cambio, están totalmente en su contra. Mientras algunos argumentan que la vaginoplastia es capaz de aumentar la satisfacción sexual como algo derivado del aumento de la confianza de la mujer en su cuerpo, otros opinan que la propia intervención no es capaz de conseguir estos resultados por si misma, y que mezcla cuestiones físicas, psicológicas y sociales.

Este tipo de intervenciones son realizadas por un especialista, aunque no necesariamente debe ser un cirujano plástico. Si tienes la oportunidad busca a alguien que sea lo más próximo a la materia. En este caso, hablamos de un uroginecólogo con experiencia en cosmetología ginecológica. En el momento, en que estés pensando y debatiendo sobre si realizar una vaginoplastia, lo mejor que puedes hacer es hablarlo directamente y de forma abierta con tu médico de confianza. Es necesario perder los tabúes con los profesionales de la salud, aunque sea un hombre. Están para asesorarnos y, por tanto, cuánta más información le podamos dar mejores consejos recibiremos y, por tanto, tendremos más argumentos para considerar nuestra decisión final. A la hora de realizar esta operación, previamente deberemos entregar nuestro historial médico completo donde conste las operaciones, si tomamos medicación junto con nuestros antecedentes. De esta forma, podrán valorar si existe algún tipo de contraindicación que impida la operación o se requiere algún tipo de precaución durante la intervención. Posteriormente, y de forma individual, se pacta el diámetro que se quiere ensanchar la vagina y se deja claro que sea posible ya que un mal cálculo puede acabar siendo doloroso a posteriori.

Además, en los últimos meses, ha crecido con fuerza las operaciones de cambio de sexo. Aquellos hombres que desean ser mujeres también deberán someterse a una vaginoplastia. En este caso, se recreará una neovagina anatómica que tendrá exactamente las mismas funciones que una vagina normal. Podrá tener relaciones sexuales plenas y sentir el mismo placer como si de una chica real se tratara. Al igual que en la intervención habitual, que posteriormente explicaremos, existen diferentes tipos de técnicas y será el equipo médico el que opte por la más adecuada. Sin embargo, por norma general, todos los pacientes transexuales que se someten a un cambio de sexo se le hace la vaginoplastia tradicional. Así, sea por una razón o por otra, las operaciones en el órgano reproductor femenino no han hecho más que aumentar en los últimos tiempos.

Beneficios y riesgos de la vaginoplastia

Con todo, realizar una vaginoplastia cuenta con enormes beneficios para el paciente ya que le permite recuperar un estilo de vida de antes de la disfunción vaginal. Los más destacados son los siguientes:

  • Recuperar tono muscular. La recuperación del tono muscular en el suelo pélvico nos permitirá recuperar un ritmo deportivo con el que no contábamos antaño. No olvidamos que múltiples ejercicios relacionados con la realización de abdominales requieren de un buen suelo pélvico para realizarlos.
  • Aumentar la autoestima. Recuperar este tono muscular, junto a una mayor satisfacción en las relaciones sexuales, influyen de forma directa en la autoestima de las mujeres. De esta forma, afrontarán la vida con otra perspectiva mucho más optimista.
  • Rejuvenece todo el cuerpo. Una variable de la vaginoplastia es el rejuvenecimiento vaginal a través de un láser. Además de recuperar la elasticidad y el tono muscular de la vagina, también refuerza toda la zona perianal y el control diametral de la misma.
  • Mejora el placer sexual. Los expertos concluyen que el placer sexual femenino está directamente relacionado con la fricción realizada. Por tanto, partiendo de dicha base, si podemos variar el diámetro de la vagina a partir de estas técnicas operatorias conseguiremos, por ende, mejorar la satisfacción sexual de la mujer.

Hablamos de un procedimiento relativamente sencillo, y casi sin riesgos para nuestra salud. Sin embargo, como en cualquier tipo de cirugía, los hematomas, el sangrado, la posibilidad que se rompan los puntos, junto a una infección pueden suceder. Sin embargo, pese a que la vagina y los órganos reproductores pueden parecer partes sucias del cuerpo debido a la cantidad de fluidos que circulan y, por tanto, facilidad para infectarse, las mucosas que residen en ella lo mantienen como una de las zonas más limpias de todo el organismo. Aunque es poco frecuente también hay que tomar en consideración la estenosis vaginal. Si elegimos a un correcto especialista que cuente con los instrumentos y las instalaciones adecuadas, es una operación muy segura de finalizar con buenos resultados y sin la permanencia de ningún tipo de cicatriz.

Cómo se realiza una vaginoplastia y precio estimado

La vaginoplastia es una operación que se realiza bajo los efectos de la anestesia local y que tiene un duración situada entre una y dos horas. Salvo excepción, no es necesario un ingreso hospitalario, y después de recuperarse de los efectos de la anestesia y estar mínimamente bien, la enfermera nos permitirá regresar a nuestra casa donde iniciaremos el proceso de recuperación. Una vez introducida la anestesia, el cirujano procederá a realizar una incisión en la zona entre la vagina y el ano. Con esta incisión se procederá a eliminar cualquier tipo de exceso de tejido o piel que se pueda encontrar, y a tensarlo con el objetivo de mejorar la elasticidad pélvica y el tono muscular. Además, el médico también se encargará de corregir toda la parte flácida que se haya podido originar por el paso de los años o debido a un proceso de embarazo. Así, el paciente, tras el período postoperatorio, recuperará toda la mobilidad. La técnica, además, puede variar en función de la finalidad de la operación. No es lo mismo reconstruir todas las paredes vaginales, o que simplemente haya que reemplazar una parte interna de la vagina.

El rango de precios de una vaginoplastia es realmente amplio y dependerá de cada caso de forma individualizada. Cada caso es un completo mundo. Cada cirujano, por su parte, establecerá sus tarifas en función de la formación, la clínica, la reputación y la experiencia que pueda tener. La calidad asistencial es otro de los grandes factores de una operación. No es lo mismo no tener ninguna enfermera que ayude al doctor en sus funciones dentro del quirófano, que cuente con tres o cuatro enfermeras a su lado mejorando la calidad del servicio. Por lo general, se pueden encontrar precios desde los 900 euros hasta cuotas superiores a los 2000 euros. Sin embargo, por cantidades inferiores a los 2000 euros te aseguramos que encontrarás numerosos especialista de calidad que estarán encantados de realizar la intervención en las mejores manos, y sin ningún tipo de posible complicación ni miedo.

Después de la intervención, el paciente deberá iniciar un proceso de recuperación que se podrá alargar hasta las seis o las ocho semanas, en función de cada uno. Durante este período de tiempo, la persona no deberá practicar relaciones sexuales, deberá realizar un reposo pélvico que no cuenten con esfuerzos demasiado excesivos ni la utilización de ropa demasiado ajustada, que pueda provocar algún tipo de dolor o molestia debido al roce. Con todo, la vaginoplastia es una intervención realmente segura que te permitirá recuperar todas las fortalezas del suelo pélvico femenino y recuperar algunos años de vida volviendo a tu anterior ritmo de vida y, por tanto, reforzando tu autoestima personal. El tiempo de espera de recuperación, así, acaba valiendo la pena a buen seguro para el futuro.

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