En este artículo hablaremos sobre los aceites esenciales, para qué sirven y cómo usarlos.

Este tipo de aceites puros se extraen de plantas medicinales aromáticas, se hace por medio de destilación y así se obtienen su esencia y sus principios activos en altas concentraciones, en los cuales no sólo encontramos propiedades que son aromáticas, sino unas mucho más importantes, aquellas que son terapéuticas; por ello estos aceites concentrados cada vez se están volviendo más populares.

Estos se extraen ya sea de las flores, tallos, frutos o raíces de las plantas; según la especie se utilizará aquella parte que tenga una concentración más alta del principio activo, y se obtiene por diferentes métodos, ya sea maceración, presión o destilación. Como ejemplo te decimos que para poder tener un pequeño frasco de 10ml de aceite concentrado, se pueden  necesitar varios kilos de planta.

Cómo usar los aceites esenciales

Es importante tener claro que estos aceites no son esencia de olor y tampoco perfume, su aroma se convierte sólo en una de sus características, por eso no se hace recomendable su utilización en quemadores, puesto que se estarían desperdiciando y también haciendo que pierdan sus propiedades más importantes que son las terapéuticas; aunque sí existen algunos difusores utilizados en aromaterapia, pero siempre será mejor el contacto con la piel, mediante frotado y masaje; mientras haces esto también estarás oliéndolos.

Los aceites esenciales son bastante concentrados, por lo que se deben usar con moderación y mucho cuidado, sólo necesitarás entre 3 y 4 gotas para frotarte en alguna zona, como por ejemplo en una parte donde las articulaciones te estén doliendo, en cicatrices o en el pecho; mirando siempre cuáles son las propiedades que tiene determinado aceite.

Puedes tomar algún aceite esencial y añadir unas gotas en tu crema hidratante o corporal; también puedes diluir unas 3 gotas en un poco de agua caliente, luego tomar un paño o una toallita y hacerte compresas sobre la zona afectada entre 5 y 10 minutos.

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¿Los puedo ingerir?

Hay algunos que son digestivos y se pueden ingerir, pero realmente son muy escasos, por eso mejor te recomendamos que no lo hagas, porque gracias a sus altas concentraciones podrían ser tóxicos, así que es bueno, antes de esto, que averigües con un terapeuta y lo hagas bajo su supervisión. Puedes encontrar que algunos se comercialicen con el fin de ser ingeridos, si este es el caso, tómalos siempre diluyéndolos, con precaución, y nunca pasándote de la dosis.

Existe otro proceso que es tintura madre, la cual consiste en obtener también los principios activos pero por medio de la maceración y se hace con alcohol etílico; las tinturas así preparadas son aptas para ingerirse.

Para qué sirven los aceites esenciales 

Los beneficios que pueden aportar los aceites esenciales dependerán de las propiedades de las plantas de las cuales se obtienen, aunque todos tienen propiedades en común, ya sea en menor o en mayor medida; activan la circulación linfática y sanguínea, son tonificantes, anti radicales, antivíricos, relajantes, regeneran las células, antibióticos, antisépticos y antiinflamatorios; entre los más utilizados encontramos los siguientes:

Zanahoria: especial para la piel seca y cansada, además es antioxidante.

Limón: es un astringente y ayuda en la purificación de aquellas pieles que son grasas.

Lavanda: perfecto para las pieles irritadas y secas, es bactericida y relajante.

Manzanilla romana: es para todo tipo de pieles y tiene propiedades antinflamatorias.

Romero: le da más iluminación a los cabellos más débiles (sólo recomendable para pelo oscuro) y es tonificante.

Menta: le devuelve la fuerza al pelo, es estimulante y ayuda con los problemas digestivos.

Eucalipto: excelente para sanear el cuero cabelludo, es antiséptico y también para tratar los problemas respiratorios.

Salvia: ayuda al crecimiento del pelo, es un tónico.

Orégano: es anticelulítico.

Sándalo: tonifica tu cuerpo y es estimulante.

Jazmín: es afrodisíaco, ayuda a aumentar el estado de ánimo y es estimulante.

Tomillo: al ser bactericida ayuda a combatir las infecciones.

Naranja: ayuda a relajar el cuerpo, es antiespasmódico.

Enebro: exfoliante para la celulitis.

Pachulí: ayuda a combatir el acné y es cicatrizante.

Ciprés: al ser un estimulante venoso, ayuda a calmar los pies cansados.

Geranio: ayuda a fortalecer las pieles más sensibles y es tonificante.

Pino: para solventar problemas respiratorios.

Árbol de té: un gran desinfectante.

Precauciones

Cuando uses aceites esenciales cítricos, como por ejemplo la naranja o el limón, debes tener mucho cuidado con el sol, pues no querrás mancharte tu piel.

Es importante que las mujeres en embarazo, ancianos y bebés, pidan consejos a los especialistas antes de proceder a usar algún aceite, pues algunos pueden tener efectos adversos, como por ejemplo aumentar la presión arterial.

Las personas con problemas coronarios o neurológicos deben limitar los aceites esenciales al árbol de té, la manzanilla y la lavanda.

Si presentas algún tipo de alergia acude al médico.

Recuerda usarlos externamente y diluirlos en cremas neutras o en un aceite base.

Si tu piel es sensible, deberás primero testear con una cantidad pequeña en una zona.

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